Médica

Influenza: causas, tratamiento y métodos de prevención

La influenza, comúnmente conocida como gripe, es una enfermedad respiratoria viral contagiosa que afecta a millones de personas en todo el mundo anualmente. Este completo artículo tiene como objetivo brindar una comprensión profunda de las causas, las opciones de tratamiento y las estrategias de prevención de la influenza. Se discutirán los diversos tipos de virus de influenza, su transmisión y su impacto en la salud humana. Además, el artículo cubrirá los métodos actuales de diagnóstico, tratamiento y vacunación, así como las estrategias de salud pública para minimizar la propagación de la enfermedad.

Influenza: causas, tratamiento y métodos de prevención

Introducción:

La influenza es un importante problema de salud mundial, que causa epidemias estacionales que resultan en una morbilidad y mortalidad considerables. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la influenza provoca anualmente entre 290 000 y 650 000 muertes por causas respiratorias en todo el mundo. La carga de la enfermedad varía según los grupos de edad, siendo particularmente susceptibles los niños pequeños, las personas mayores, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades crónicas. Comprender las causas y la transmisión de la influenza es crucial para diseñar estrategias efectivas de tratamiento y prevención.

1. Virus de la influenza: clasificación y características

1.1. Tipos de virus de la influenza:

Los virus de influenza son parte de la familia Orthomyxoviridae y se clasifican en cuatro tipos: A, B, C y D. Los virus de influenza A y B son responsables de la mayoría de las infecciones humanas y epidemias estacionales. El virus de la influenza C generalmente causa una enfermedad respiratoria leve y no se considera un problema importante de salud pública. El virus de la influenza D afecta principalmente al ganado y no se sabe que cause enfermedad en humanos.

1.2. Subtipos de influenza A y linajes B:

Los virus de influenza A se dividen además en subtipos basados ​​en dos proteínas de superficie: hemaglutinina (HA) y neuraminidasa (NA). Hay 18 subtipos HA diferentes (H1 a H18) y 11 subtipos NA diferentes (N1 a N11), que se pueden combinar para formar varios subtipos HxNy. Los subtipos de influenza A H1N1 y H3N2 son los subtipos más comunes que infectan a los humanos y causan epidemias de gripe estacional.

Los virus de influenza B se clasifican en dos linajes distintos: B/Victoria y B/Yamagata. Ambos linajes circulan globalmente y pueden causar epidemias estacionales, aunque su prevalencia relativa puede variar entre temporadas.

1.3. Deriva antigénica y cambio antigénico:

Los virus de influenza evolucionan continuamente a través de dos procesos: deriva antigénica y cambio antigénico. La deriva antigénica es un proceso gradual que resulta de pequeñas mutaciones genéticas en los genes HA y NA. Estas mutaciones conducen a cambios en las proteínas de la superficie, lo que permite que el virus evada la respuesta inmunitaria del huésped. La deriva antigénica es responsable de los cambios anuales en los virus de influenza y de la necesidad de actualizaciones anuales de vacunas .

El cambio antigénico es un cambio más abrupto y significativo en la estructura genética del virus, que resulta de la reorganización del material genético entre diferentes virus de influenza. Este proceso puede crear un nuevo subtipo de influenza A con una combinación novedosa de proteínas HA y NA, que potencialmente puede conducir a pandemias si el nuevo subtipo puede transmitirse de manera eficiente entre humanos y causar una enfermedad grave. La pandemia de H1N1 de 2009, por ejemplo, resultó de un evento de cambio antigénico.

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2. Transmisión y patogenia de la influenza

2.1. Modos de transmisión:

La influenza se propaga principalmente a través de gotitas respiratorias que se expulsan cuando una persona infectada tose, estornuda o habla. Estas gotas pueden ser inhaladas por personas que se encuentran muy cerca, generalmente dentro de los 6 pies (1,8 metros). La influenza también se puede propagar a través del contacto con superficies contaminadas, aunque esto es menos común. Tocar una superficie u objeto contaminado con el virus y luego tocarse la boca, la nariz o los ojos puede provocar una infección.

2.2. Período de incubación e infecciosidad:

El período de incubación de la influenza, que es el tiempo entre la exposición al virus y la aparición de los síntomas, generalmente oscila entre 1 y 4 días, con un promedio de 2 días. Las personas infectadas son más contagiosas durante los primeros 3 a 4 días de la enfermedad, aunque aún pueden propagar el virus antes de mostrar síntomas y hasta 5 a 7 días después de que comiencen los síntomas. Los niños, las personas mayores y las personas con sistemas inmunitarios debilitados pueden ser contagiosos durante un período más largo.

2.3. Replicación viral y respuesta inmune:

Al ingresar al tracto respiratorio, los virus de la influenza se adhieren e infectan las células epiteliales del huésped utilizando la proteína HA. Luego, el virus se replica dentro de las células huésped, produciendo nuevas partículas virales que se liberan para infectar otras células en el tracto respiratorio. Este proceso conduce a una inflamación localizada y al daño del epitelio respiratorio, lo que puede dar lugar a los síntomas característicos de la gripe, como fiebre, tos, dolor de garganta y dolores musculares.

La respuesta inmunitaria a la infección por influenza involucra componentes inmunitarios tanto innatos como adaptativos. La respuesta inmunitaria innata, que incluye la activación de células inmunitarias como macrófagos y células asesinas naturales, es responsable de la defensa inicial contra el virus. La respuesta inmunitaria adaptativa, que implica la producción de anticuerpos específicos del virus y la activación de las células T, proporciona una defensa más específica y duradera. Sin embargo, debido a la deriva y el cambio antigénico, la respuesta inmunitaria generada contra una cepa de influenza puede no brindar una protección completa contra otras cepas, lo que requiere la vacunación anual.

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3. Manifestaciones Clínicas y Complicaciones de la Influenza

3.1. Signos y síntomas:

La influenza generalmente se presenta con una aparición repentina de síntomas, que pueden variar de leves a graves. Los signos y síntomas comunes incluyen:

– Fiebre (generalmente 100°F [37.8°C] o más)
– Escalofríos
– Tos
– Dolor de garganta
– Goteo o congestión nasal
– Dolores musculares o corporales

Dolor de cabeza –
Fatiga – Vómitos y diarrea (más común en niños que en adultos)

La gravedad y la duración de los síntomas pueden variar entre las personas, algunas experimentan una enfermedad leve que se resuelve en una semana, mientras que otras pueden desarrollar síntomas más graves o prolongados.

3.2. Complicaciones de la gripe:

La influenza puede provocar una variedad de complicaciones, particularmente en personas de alto riesgo, como niños pequeños, ancianos, mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas. Las complicaciones se pueden categorizar como complicaciones virales primarias, infecciones bacterianas secundarias y empeoramiento de condiciones médicas subyacentes. Las complicaciones comunes incluyen:

– Neumonía: la neumonía viral causada por el virus de la influenza en sí, o la neumonía bacteriana debida a una infección bacteriana secundaria, puede poner en peligro la vida, especialmente en personas de alto riesgo.
– Bronquitis: La inflamación de los bronquios puede provocar tos persistente y dificultad para respirar.
– Infecciones del oído: la gripe puede provocar infecciones del oído medio (otitis media), especialmente en niños pequeños.
– Infecciones de los senos paranasales: La influenza puede causar inflamación e infección de los senos paranasales.
– Miocarditis: La inflamación del músculo cardíaco puede ocurrir como una rara complicación de la influenza.
– Encefalitis: La inflamación del cerebro, aunque rara, puede ser una complicación grave de la gripe.
– Insuficiencia multiorgánica: los casos graves de gripe pueden provocar una insuficiencia multiorgánica, especialmente en el contexto de infecciones bacterianas secundarias o neumonía grave.

3.3. Poblaciones de alto riesgo:

Ciertas poblaciones corren un mayor riesgo de desarrollar enfermedades graves o complicaciones a causa de la influenza. Éstas incluyen:

– Niños pequeños (particularmente los menores de 5 años y especialmente los menores de 2)
– Adultos mayores de 65 años
– Mujeres embarazadas y mujeres hasta dos semanas después del parto
– Personas con afecciones médicas crónicas, como asma , enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfermedad cardíaca, diabetes , trastornos renales o hepáticos y afecciones neurológicas
– Individuos con sistemas inmunitarios debilitados, como aquellos que reciben quimioterapia o medicamentos inmunosupresores, o personas con VIH/SIDA
– Residentes de centros de atención a largo plazo o asilos de ancianos
– Personas con un índice de masa corporal (IMC) de 40 o más (obesidad severa)

Influenza: causas, tratamiento y métodos de prevención

4. Diagnóstico de la Influenza

4.1. Diagnostico clinico:

El diagnóstico clínico de la influenza se basa en la presencia de signos y síntomas característicos, particularmente durante los períodos de mayor actividad de la influenza en la comunidad. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el diagnóstico clínico por sí solo puede no ser del todo exacto, ya que los signos y síntomas de la influenza pueden superponerse con los de otras infecciones respiratorias, como el resfriado común, el virus respiratorio sincitial (VSR) y el COVID-19. .

4.2. Diagnóstico de laboratorio:

Para confirmar el diagnóstico de influenza, se utilizan pruebas de laboratorio para detectar la presencia del virus o sus componentes. Las pruebas de laboratorio más comunes para la influenza incluyen:

– Pruebas de diagnóstico rápido de influenza (RIDT): estas pruebas detectan antígenos virales a partir de muestras respiratorias, como frotis nasales o frotis de garganta. Los resultados suelen estar disponibles en 15 minutos, pero las RIDT tienen una sensibilidad variable, lo que significa que es posible que no detecten todas las infecciones de influenza.
– Ensayos moleculares rápidos: estas pruebas detectan el ARN viral de la influenza en muestras respiratorias y son más precisas que las RIDT, con resultados disponibles en aproximadamente 15 a 30 minutos.
– Pruebas de reacción en cadena de la polimerasa con transcripción inversa (RT-PCR): RT-PCR se considera el estándar de oro para las pruebas de influenza debido a su alta sensibilidad y especificidad. Puede detectar y diferenciar entre los virus de influenza A y B y, a veces, incluso identificar subtipos específicos. Sin embargo, estas pruebas requieren equipo especializado y pueden tardar varias horas en proporcionar resultados.
– Cultivo viral: aunque se usan con menos frecuencia, los cultivos virales implican cultivar el virus a partir de una muestra respiratoria en un entorno de laboratorio. Este método requiere mucho tiempo y puede demorar varios días en brindar resultados, pero puede proporcionar información valiosa para la vigilancia de la salud pública y el desarrollo de vacunas.

4.3. Limitaciones y desafíos del diagnóstico:

Hay varios desafíos y limitaciones asociados con el diagnóstico de influenza, que incluyen:

– Síntomas superpuestos: como se mencionó anteriormente, los síntomas de la influenza pueden ser similares a los de otras infecciones respiratorias, lo que hace que el diagnóstico clínico por sí solo no sea confiable.
– Momento de la prueba: la precisión de las pruebas de influenza depende del momento de la recolección de la muestra. Las pruebas son más precisas cuando se realizan dentro de los primeros 3 a 4 días de la enfermedad, ya que la diseminación viral disminuye con el tiempo, lo que reduce la probabilidad de detectar el virus.
– Sensibilidad y especificidad: algunas pruebas de diagnóstico, en particular las RIDT, tienen una sensibilidad limitada y pueden producir resultados falsos negativos. Esto puede conducir a un subdiagnóstico de influenza y oportunidades perdidas para un tratamiento antiviral adecuado.

5. Tratamiento de la gripe

5.1. Medicamentos antivirales:

Los medicamentos antivirales son un componente importante del tratamiento de la influenza, particularmente para personas de alto riesgo y aquellas con enfermedades graves. Estos medicamentos pueden ayudar a reducir la gravedad y la duración de los síntomas, disminuir el riesgo de complicaciones y acortar la duración de la diseminación viral. Los medicamentos antivirales más comunes para la influenza son:

– Inhibidores de la neuraminidasa: estos medicamentos, como el oseltamivir (Tamiflu), el zanamivir (Relenza) y el peramivir (Rapivab), inhiben la acción de la proteína viral neuraminidasa, que es crucial para la liberación de nuevas partículas virales de las células infectadas. Los inhibidores de la neuraminidasa son efectivos contra los virus de la influenza A y B y, por lo general, se administran dentro de las 48 horas posteriores al inicio de los síntomas para obtener resultados óptimos.
– Baloxavir marboxil (Xofluza): este es un medicamento antiviral más nuevo que inhibe la enzima endonucleasa dependiente de cap, que es esencial para la replicación viral. Baloxavir es eficaz contra los virus de la influenza A y B y se administra en una sola dosis oral. Al igual que los inhibidores de la neuraminidasa, es más efectivo cuando se administra dentro de las 48 horas posteriores al inicio de los síntomas.

5.2. Cuidados de apoyo:

La atención de apoyo es esencial para controlar los síntomas de la influenza y ayudar a la recuperación. Esto puede incluir:

– Descanso: el descanso adecuado es importante para conservar la energía y permitir que el sistema inmunitario combata el virus.
– Hidratación: Beber líquidos ayuda a prevenir la deshidratación, que puede ocurrir debido a la fiebre y al aumento de la frecuencia respiratoria.
– Alivio del dolor y control de la fiebre: Los medicamentos de venta libre, como el paracetamol (Tylenol) o el ibuprofeno (Advil), pueden ayudar a aliviar la fiebre, el dolor de cabeza y los dolores musculares. Se debe evitar la aspirina en niños y adolescentes debido al riesgo de síndrome de Reye, una afección rara pero grave.

5.3. Antibióticos para infecciones bacterianas secundarias:

En algunos casos, la gripe puede provocar infecciones bacterianas secundarias, como neumonía o sinusitis. Se pueden recetar antibióticos para tratar estas infecciones, pero no son efectivos contra el virus de la influenza en sí. Es importante usar antibióticos solo cuando se sospeche o se confirme una infección bacteriana, ya que el uso inadecuado puede contribuir al desarrollo de resistencia a los antibióticos.

6. Prevención de la influenza

6.1. Vacunación:

La vacunación es el método más efectivo para prevenir la influenza y sus complicaciones. Se recomienda la vacunación anual contra la influenza para todas las personas a partir de los 6 meses de edad, con pocas excepciones. Las vacunas contra la influenza están diseñadas para proteger contra las cepas de los virus de la influenza A y B que se prevé que sean las más prevalentes en la próxima temporada de influenza. Existen diferentes tipos de vacunas contra la influenza, que incluyen:

– Vacunas antigripales inactivadas (IIV): estas vacunas contienen virus inactivados o muertos y se administran mediante inyección. Están disponibles en varias formulaciones, como versiones trivalentes (que protegen contra tres cepas) y tetravalentes (que protegen contra cuatro cepas).
– Vacuna viva atenuada contra la influenza (LAIV): esta vacuna contiene virus vivos debilitados de la influenza y se administra como un aerosol nasal. Solo se recomienda para personas sanas, no embarazadas, de entre 2 y 49 años.
– Vacuna recombinante contra la influenza (RIV): este es un tipo más nuevo de vacuna contra la influenza producida con tecnología de ADN recombinante, que no requiere el uso de virus vivos. o huevos en el proceso de producción. RIV está disponible como vacuna tetravalente y se administra mediante inyección.

6.2. Higiene Personal y Etiqueta Respiratoria:

Practicar una buena higiene personal y etiqueta respiratoria puede ayudar a prevenir la propagación de la influenza y otras infecciones respiratorias. Estas medidas incluyen:

– Lavarse las manos regularmente con agua y jabón durante al menos 20 segundos o usar un desinfectante de manos a base de alcohol cuando no haya agua y jabón disponibles. –
Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo desechable o el codo al toser o estornudar, y desechar los pañuelos usados. con prontitud
: evitar el contacto cercano con personas enfermas y quedarse en casa cuando está enfermo para evitar la propagación de la infección

6.3. Limpieza y Desinfección Ambiental:

Limpiar y desinfectar las superficies que se tocan con frecuencia, como las perillas de las puertas, los interruptores de luz y las encimeras, puede ayudar a reducir el riesgo de transmisión de la influenza a través del contacto con superficies contaminadas.

6.4. Medicamentos antivirales para la prevención (quimioprofilaxis):

En ciertas situaciones, se pueden recetar medicamentos antivirales para la prevención de la influenza, particularmente para personas de alto riesgo que han estado expuestas al virus o durante brotes en entornos cerrados, como hogares de ancianos. Sin embargo, la quimioprofilaxis no sustituye a la vacunación y debe utilizarse junto con otras medidas preventivas.

7. Conclusión:

La influenza sigue siendo un importante problema de salud pública, con el potencial de complicaciones graves y muertes en poblaciones vulnerables. Al comprender las causas, la transmisión y la patogénesis de la enfermedad, los profesionales de la salud y los funcionarios de salud pública pueden desarrollar estrategias efectivas de tratamiento y prevención. La vacunación sigue siendo la piedra angular de la prevención de la influenza, mientras que los medicamentos antivirales, la atención de apoyo y las intervenciones no farmacéuticas desempeñan funciones vitales para mitigar el impacto de la enfermedad. La investigación y la vigilancia continuas son esenciales para adaptarse a la naturaleza en constante evolución de los virus de la influenza y mejorar los resultados de salud global.

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