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Osteoartritis: comprender las causas, los síntomas y las opciones de tratamiento

En este completo artículo, exploraremos los aspectos multifacéticos de la osteoartritis , una enfermedad articular degenerativa. Profundizaremos en su definición, causas, síntomas, diagnóstico, opciones de tratamiento y estrategias de prevención. Este artículo tiene como objetivo proporcionar una comprensión integral de la osteoartritis para ayudar a las personas a manejar y sobrellevar mejor esta afección.

Osteoartritis: comprender las causas, los síntomas y las opciones de tratamiento

1. Introducción

1.1. Definición de osteoartritis

La osteoartritis (OA) es una enfermedad articular degenerativa, caracterizada por la ruptura del cartílago en las articulaciones, lo que resulta en dolor, rigidez y pérdida de la función. Como la forma más común de artritis, afecta a millones de personas en todo el mundo, especialmente a la población de edad avanzada. La enfermedad progresa lentamente y, por lo general, afecta a las articulaciones que soportan peso, como las rodillas, las caderas y la columna vertebral, así como a las manos y los dedos. En la osteoartritis, el cartílago protector que amortigua los extremos de los huesos se deteriora gradualmente, lo que provoca daño articular, inflamación y la formación de espolones óseos (osteofitos).

1.2. Prevalencia e Impacto

La osteoartritis es una de las principales causas de discapacidad y reducción de la calidad de vida en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor del 10% al 15% de los adultos mayores de 60 años sufren algún grado de osteoartritis. La prevalencia de la OA aumenta con la edad y es más común en mujeres que en hombres, particularmente después de los 50 años. La enfermedad tiene un impacto significativo en las personas, las familias y los sistemas de atención médica, lo que genera costos sustanciales asociados con el tratamiento, pérdida de productividad y movilidad reducida.

1.3. Importancia de la conciencia y la educación

Crear conciencia y brindar educación sobre la osteoartritis es crucial para promover el diagnóstico temprano, el manejo adecuado y las estrategias de prevención. Comprender los factores de riesgo, los síntomas y las opciones de tratamiento puede ayudar a las personas a tomar decisiones informadas sobre su salud y bienestar. Además, las campañas de salud pública y los programas educativos pueden contribuir a reducir la carga de la osteoartritis en la sociedad mediante la promoción de estilos de vida saludables, la intervención temprana y un mejor acceso a los servicios de atención médica.

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2. Causas de la osteoartritis

2.1. Envejecimiento

El envejecimiento es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar osteoartritis. A medida que las personas envejecen, el contenido de agua del cartílago aumenta, mientras que el contenido de proteínas disminuye. Este proceso da como resultado una capacidad reducida del cartílago para resistir el desgaste. Además, la capacidad del cuerpo para reparar el cartílago dañado disminuye con la edad, lo que lleva al deterioro progresivo del cartílago articular y la aparición de síntomas de osteoartritis.

2.2. Genética

La genética juega un papel en el desarrollo de la osteoartritis. Los investigadores han identificado genes específicos asociados con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. Algunos genes influyen en la estructura y función del cartílago, mientras que otros afectan los procesos inflamatorios y la sensibilidad al dolor. Un historial familiar de osteoartritis puede aumentar el riesgo de un individuo de desarrollar la afección, lo que sugiere un componente hereditario.

2.3. Obesidad

La obesidad es un factor de riesgo significativo para la osteoartritis, particularmente en las articulaciones que soportan peso, como las rodillas y las caderas. El exceso de peso corporal ejerce una presión adicional sobre las articulaciones, lo que acelera la descomposición del cartílago. Además, el tejido graso produce sustancias inflamatorias que pueden contribuir a la inflamación de las articulaciones y al avance de la artrosis. Mantener un peso saludable a través de la dieta y el ejercicio puede ayudar a prevenir o retrasar la progresión de la enfermedad.

2.4. Lesiones en las articulaciones y uso excesivo

Las lesiones articulares previas o el estrés repetitivo en las articulaciones debido al uso excesivo pueden aumentar el riesgo de desarrollar osteoartritis. Las lesiones pueden dañar el cartílago o alterar la mecánica de la articulación, aumentando la probabilidad de desgaste del cartílago. Las ocupaciones o actividades que involucran movimientos repetitivos, levantar objetos pesados ​​o deportes de alto impacto también pueden contribuir al estrés articular y al desarrollo de la osteoartritis.

2.5. Género

El sexo es otro factor que influye en el riesgo de desarrollar artrosis. Las mujeres son más propensas a desarrollar la afección que los hombres, especialmente después de los 50 años. Los cambios hormonales durante la menopausia pueden contribuir a este mayor riesgo, ya que se ha demostrado que el estrógeno tiene un efecto protector sobre el cartílago. Se necesita más investigación para comprender los mecanismos precisos detrás de esta diferencia de género.

2.6. Otros factores contribuyentes

Otros factores que pueden contribuir al desarrollo de la osteoartritis incluyen:

  • Deformidades óseas: algunas personas nacen con articulaciones malformadas o cartílagos defectuosos, lo que puede aumentar el riesgo de desarrollar osteoartritis.
  • Trastornos metabólicos: Ciertas condiciones metabólicas, como la diabetes y la hemocromatosis (exceso de hierro en el cuerpo), pueden aumentar el riesgo de desarrollar osteoartritis.
  • Enfermedades inflamatorias de las articulaciones: la artritis reumatoide, la gota y otras enfermedades inflamatorias de las articulaciones pueden aumentar el riesgo de desarrollar osteoartritis secundaria debido al daño y la inflamación de las articulaciones.

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3. Síntomas y Presentación Clínica

3.1. Dolor y Rigidez

El dolor es el síntoma más común de la osteoartritis, generalmente empeora con la actividad y mejora con el descanso. Se puede experimentar dolor durante el movimiento de la articulación o cuando se aplica presión a la articulación afectada. En las primeras etapas de la enfermedad, el dolor suele ser leve e intermitente, pero a medida que avanza, puede volverse más intenso y constante. La rigidez es otro síntoma común, que a menudo ocurre después de períodos de inactividad, como al despertarse por la mañana o después de estar sentado durante un tiempo prolongado.

3.2. Hinchazón e Inflamación

La inflamación de las articulaciones es una característica común de la osteoartritis, como resultado de la producción de un exceso de líquido articular y la formación de espolones óseos. La hinchazón puede provocar inflamación de las articulaciones, causando calor, enrojecimiento y sensibilidad alrededor de la articulación afectada. Esta inflamación puede contribuir aún más al dolor y la rigidez, lo que dificulta el movimiento de la articulación.

3.3. Pérdida de rango de movimiento

A medida que avanza la osteoartritis, la articulación afectada puede perder su rango de movimiento, lo que dificulta la realización de las actividades diarias. La articulación puede volverse menos flexible y las personas pueden experimentar limitaciones en su capacidad para doblar, enderezar o rotar la articulación. Esta pérdida de rango de movimiento puede provocar debilidad muscular, movilidad reducida y un mayor riesgo de caídas.

3.4. Crepitación e inestabilidad articular

La crepitación es una sensación de rechinamiento o crujido que se siente en la articulación cuando se mueve, causada por el roce de hueso contra hueso a medida que se desgasta el cartílago. Esta sensación a veces puede ir acompañada de un crujido audible o un estallido. La inestabilidad articular es otro síntoma común de la osteoartritis, ya que las estructuras de soporte de la articulación, como los ligamentos y los músculos, se debilitan, lo que provoca una sensación de que la articulación «cede» o «bloquea».

3.5. Deformidad articular

En etapas avanzadas de la osteoartritis, pueden ocurrir deformidades articulares como resultado de la pérdida de cartílago, espolones óseos y cambios en las estructuras de soporte de la articulación. Estas deformidades pueden hacer que la articulación parezca agrandada o deformada y pueden contribuir aún más al dolor, la rigidez y la pérdida de la función.

3.6. Impacto en la calidad de vida

Los síntomas de la osteoartritis pueden afectar significativamente la calidad de vida de una persona. El dolor, la rigidez y la pérdida de movilidad pueden dificultar la realización de las actividades diarias, el mantenimiento de la independencia y la participación en actividades sociales o recreativas. Además, las personas con osteoartritis pueden experimentar trastornos del sueño debido al dolor y también pueden tener un mayor riesgo de desarrollar depresión y ansiedad como resultado de su dolor crónico y su funcionamiento reducido.

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4. Diagnóstico y Evaluación

4.1. Historial médico

Una historia clínica completa es el primer paso para diagnosticar la artrosis. El proveedor de atención médica preguntará acerca de los síntomas del paciente, el inicio y la progresión del dolor, antecedentes de lesiones en las articulaciones y antecedentes familiares de osteoartritis. La edad, el peso y la ocupación del paciente también pueden ser factores relevantes para evaluar la probabilidad de osteoartritis.

4.2. Examen físico

Durante el examen físico, el proveedor de atención médica evaluará las articulaciones afectadas del paciente en busca de signos de osteoartritis, como hinchazón, sensibilidad, calor y rango de movimiento reducido. También pueden evaluar la postura general, la fuerza muscular y la marcha del paciente para identificar cualquier anomalía que pueda estar contribuyendo a los síntomas del paciente. El proveedor de atención médica también puede realizar pruebas o maniobras específicas para evaluar la estabilidad de la articulación y descartar otras posibles causas de los síntomas del paciente.

4.3. Estudios de imagen (rayos X, resonancia magnética, tomografía computarizada)

Los estudios de imágenes pueden proporcionar información valiosa sobre el alcance del daño articular y ayudar a confirmar un diagnóstico de osteoartritis. Las radiografías son a menudo la primera prueba de imagen que se utiliza, ya que pueden revelar espolones óseos, estrechamiento del espacio articular y otros signos característicos de la osteoartritis. Sin embargo, las radiografías no brindan información detallada sobre el estado del cartílago, los ligamentos y los tendones que rodean la articulación. Se pueden solicitar imágenes por resonancia magnética (IRM) o tomografías computarizadas (TC) para obtener información más detallada sobre las estructuras articulares y para descartar otras posibles causas de los síntomas del paciente.

4.4. Pruebas de laboratorio

Si bien no existe un análisis de sangre específico para diagnosticar la osteoartritis, se pueden ordenar pruebas de laboratorio para descartar otras posibles causas de dolor en las articulaciones, como la artritis reumatoide o la gota. Los análisis de sangre pueden detectar marcadores inflamatorios, infecciones u otras anomalías que pueden sugerir una afección subyacente diferente. En algunos casos, el proveedor de atención médica también puede ordenar un análisis de líquido articular extrayendo una pequeña muestra de líquido de la articulación afectada para buscar signos de inflamación, infección o cristales asociados con la gota.

4.5. Diagnóstico diferencial

El proveedor de atención médica también considerará otras posibles causas de los síntomas del paciente, como artritis reumatoide, gota, tendinitis, bursitis o infecciones articulares, antes de confirmar un diagnóstico de osteoartritis. El proceso de descartar estas otras condiciones, conocido como diagnóstico diferencial, es fundamental para asegurar que el paciente recibe el tratamiento y cuidado más adecuado para su condición.

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5. Opciones de tratamiento

5.1. Enfoques no farmacológicos

5.1.1. Terapia física

La fisioterapia juega un papel vital en el tratamiento de la osteoartritis, ayudando a mejorar la movilidad de las articulaciones, la fuerza muscular y la función general. Un fisioterapeuta puede diseñar un programa de ejercicios personalizado que incluya ejercicios de rango de movimiento, ejercicios de fortalecimiento y actividades aeróbicas de bajo impacto para ayudar a reducir el dolor y la rigidez, mejorar la estabilidad de las articulaciones y prevenir más daños en las articulaciones.

5.1.2. Terapia ocupacional

La terapia ocupacional puede ayudar a las personas con osteoartritis a adaptarse a las actividades diarias, minimizar el estrés articular y mejorar su calidad de vida. Un terapeuta ocupacional puede brindar recomendaciones sobre dispositivos de asistencia, como aparatos ortopédicos, férulas o bastones, y sugerir modificaciones en el hogar o el entorno laboral para reducir la tensión en las articulaciones y promover la seguridad.

5.1.3. Pérdida de peso y modificación de la dieta

La pérdida de peso y el mantenimiento de un peso saludable son esenciales para el control de la osteoartritis, en particular para las personas con afectación de la rodilla o la cadera. Perder el exceso de peso puede reducir el estrés articular, aliviar el dolor y mejorar el funcionamiento general. Una dieta equilibrada que incluya una variedad de frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables puede ayudar a las personas a lograr y mantener un peso saludable, al mismo tiempo que proporciona nutrientes esenciales para la salud de las articulaciones.

5.1.4. Dispositivos de ayuda

Los dispositivos de asistencia pueden ayudar a las personas con osteoartritis a controlar sus síntomas y mantener su independencia. Los ejemplos incluyen bastones, andadores, aparatos ortopédicos o plantillas ortopédicas para zapatos, que pueden brindar apoyo adicional, mejorar la estabilidad de las articulaciones y reducir el dolor durante las actividades diarias. Un proveedor de atención médica o un terapeuta ocupacional pueden recomendar dispositivos de asistencia apropiados según las necesidades específicas del paciente.

5.1.5. Ejercicio y Actividad Física

El ejercicio regular y la actividad física son cruciales para controlar los síntomas de la osteoartritis y promover la salud general de las articulaciones. Las actividades de bajo impacto, como nadar, andar en bicicleta o caminar, pueden ayudar a mejorar la movilidad de las articulaciones, la fuerza muscular y el estado cardiovascular, sin causar un estrés excesivo en las articulaciones afectadas. Es importante consultar con un proveedor de atención médica o un fisioterapeuta antes de comenzar un nuevo programa de ejercicios.

5.2. Enfoques farmacológicos

5.2.1. Analgésicos

Los analgésicos, como el paracetamol, a menudo se usan para controlar el dolor de osteoartritis de leve a moderado. Estos medicamentos alivian el dolor pero no tienen efectos antiinflamatorios y deben usarse con precaución en personas con problemas hepáticos o renales .

5.2.2. Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE)

Los AINE, como ibuprofeno, naproxeno y celecoxib, pueden ayudar a reducir el dolor y la inflamación en personas con osteoartritis. Estos medicamentos están disponibles sin receta o con receta, pero deben usarse con precaución en personas con problemas gastrointestinales, renales o cardiovasculares.

5.2.3. Inyecciones intraarticulares

Las inyecciones intraarticulares, como las de corticosteroides o ácido hialurónico, pueden brindar un alivio temporal de los síntomas de la osteoartritis al reducir la inflamación o mejorar la lubricación de las articulaciones. Estas inyecciones generalmente las administra un proveedor de atención médica y pueden recomendarse para personas que no responden bien a los medicamentos orales.

5.2.4. Medicamentos para la osteoartritis modificadores de la enfermedad (DMOAD)

Los DMOAD son una clase de medicamentos en desarrollo que tienen como objetivo retrasar o detener la progresión de la osteoartritis al atacar los mecanismos subyacentes del daño articular. Si bien varios DMOAD se encuentran en ensayos clínicos, ninguno ha sido aprobado para su uso generalizado todavía.

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6. Estrategias de prevención y gestión

6.1. Mantener un peso saludable

Mantener un peso saludable es crucial para prevenir el desarrollo o la progresión de la osteoartritis. El exceso de peso corporal ejerce una presión adicional sobre las articulaciones, especialmente las articulaciones que soportan peso, como las rodillas y las caderas, lo que aumenta el riesgo de deterioro del cartílago. Una dieta balanceada y ejercicio regular pueden ayudar a las personas a lograr y mantener un peso saludable, reduciendo la tensión en las articulaciones.

6.2. Ejercicio Regular y Actividad Física

La práctica regular de ejercicio y actividad física es esencial para promover la salud de las articulaciones y reducir el riesgo de desarrollar osteoartritis. La actividad física ayuda a fortalecer los músculos que rodean las articulaciones, brindando apoyo y estabilidad adicionales. Las actividades de bajo impacto como nadar, andar en bicicleta o caminar son particularmente beneficiosas, ya que promueven la movilidad articular y la salud cardiovascular sin causar un estrés excesivo en las articulaciones.

6.3. Postura adecuada y mecánica corporal

Practicar una postura y una mecánica corporal adecuadas puede ayudar a reducir el estrés articular y prevenir el desarrollo o la progresión de la osteoartritis. Esto incluye mantener una buena postura al sentarse, pararse y caminar, así como usar técnicas de levantamiento adecuadas y evitar movimientos repetitivos que puedan forzar las articulaciones.

6.4. Prevención de lesiones

La prevención de lesiones articulares es fundamental para reducir el riesgo de desarrollar artrosis. Esto se puede lograr participando en actividad física regular para mantener músculos fuertes y articulaciones flexibles, usando equipo de protección durante deportes o actividades de alto impacto, y evitando movimientos o actividades que ejerzan una tensión excesiva en las articulaciones.

6.5. Detección e Intervención Temprana

La detección y la intervención tempranas son fundamentales para controlar la osteoartritis y prevenir un mayor daño articular. Las personas que experimentan dolor o rigidez en las articulaciones deben consultar a un proveedor de atención médica para una evaluación exhaustiva y recomendaciones de tratamiento adecuadas. La intervención temprana puede incluir modificaciones en el estilo de vida, fisioterapia o medicamentos para controlar los síntomas y prevenir la progresión de la enfermedad.

6.6. Monitoreo y manejo de otras condiciones de salud

Manejar y monitorear otras condiciones de salud, como diabetes , enfermedades cardíacas y trastornos metabólicos, puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar osteoartritis o empeorar los síntomas existentes. Los chequeos regulares con un proveedor de atención médica pueden ayudar a identificar y abordar los posibles factores de riesgo y garantizar el manejo adecuado de otras condiciones de salud que pueden afectar la salud de las articulaciones.

6.7. Educación y apoyo

La educación y el apoyo juegan un papel importante en la prevención y el tratamiento de la osteoartritis. Las personas deben estar informadas sobre los factores de riesgo, los síntomas y las opciones de tratamiento para la osteoartritis, lo que les permite tomar decisiones informadas sobre su salud y bienestar. El apoyo de los profesionales de la salud, los miembros de la familia y los recursos de la comunidad puede ayudar a las personas con osteoartritis a sobrellevar su afección, cumplir con los planes de tratamiento y mantener una alta calidad de vida.

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7. Direcciones futuras en la investigación y el tratamiento de la osteoartritis

7.1. Fármacos para la osteoartritis modificadores de la enfermedad (DMOAD, por sus siglas en inglés)

Una de las áreas de investigación más prometedoras en el tratamiento de la osteoartritis es el desarrollo de fármacos modificadores de la osteoartritis (DMOAD, por sus siglas en inglés). Estos medicamentos tienen como objetivo atacar los mecanismos subyacentes del daño articular y retrasar o detener la progresión de la osteoartritis. Varios DMOAD se encuentran actualmente en ensayos clínicos y, si tienen éxito, podrían cambiar significativamente la forma en que se maneja la osteoartritis en el futuro.

7.2. Medicina regenerativa

La medicina regenerativa, que se enfoca en reparar o reemplazar el tejido dañado, tiene un gran potencial para el tratamiento de la osteoartritis. Se están investigando técnicas como la terapia con células madre, las inyecciones de plasma rico en plaquetas (PRP) y la ingeniería de tejidos como tratamientos potenciales para reparar el cartílago dañado y restaurar la función articular. Si bien algunas de estas técnicas se han mostrado prometedoras en estudios preliminares, se necesita más investigación para establecer su seguridad y eficacia a largo plazo.

7.3. Medicina personalizada

La medicina personalizada, o la adaptación del tratamiento médico a las características individuales de cada paciente, es otra área de interés en la investigación de la artrosis. Mediante la identificación de marcadores genéticos, moleculares o bioquímicos específicos asociados con la osteoartritis, los investigadores esperan desarrollar terapias dirigidas que puedan tratar con eficacia la causa subyacente de la enfermedad en cada individuo. Este enfoque podría conducir a tratamientos más precisos, efectivos y seguros para los pacientes con osteoartritis.

7.4. Biomarcadores para la detección temprana

La identificación de biomarcadores para la detección temprana de la osteoartritis es un área importante de investigación. Los biomarcadores son sustancias medibles o características que pueden indicar la presencia o progresión de una enfermedad. Mediante la identificación de biomarcadores específicos para la osteoartritis, los investigadores esperan desarrollar pruebas de diagnóstico que puedan detectar la enfermedad en sus primeras etapas, lo que permite una intervención más eficaz y potencialmente retrasa o detiene la progresión de la enfermedad.

7.5. Mejora de las técnicas de imagen no invasivas

Los avances en las técnicas de imagen no invasivas, como la resonancia magnética nuclear (RMN), la tomografía computarizada (TC) y la ecografía, podrían desempeñar un papel crucial en la detección temprana y el seguimiento de la osteoartritis. Mediante el desarrollo de técnicas de imagen más sensibles y específicas, los investigadores esperan mejorar la precisión del diagnóstico de la osteoartritis, realizar un seguimiento de la progresión de la enfermedad y evaluar la eficacia de varias opciones de tratamiento.

7.6. Estudios de intervención en el estilo de vida

Se están realizando investigaciones sobre el papel de los factores del estilo de vida, como la dieta, el ejercicio y el control del peso, en la prevención y el tratamiento de la osteoartritis. Se necesitan estudios a gran escala y a largo plazo para determinar las intervenciones de estilo de vida más efectivas para reducir el riesgo de osteoartritis, retrasar su progresión y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por la enfermedad.

7.7. Educación del paciente y autogestión

La investigación de los métodos más efectivos para la educación del paciente y el autocontrol es esencial para mejorar la calidad de vida y los resultados a largo plazo de las personas con osteoartritis. Se necesitan estudios para identificar las mejores estrategias para educar a los pacientes sobre su condición, capacitarlos para tomar decisiones informadas sobre su atención y brindarles las herramientas y los recursos que necesitan para controlar sus síntomas y mantener una alta calidad de vida.

8. Impacto de la artrosis en la sociedad y los sistemas sanitarios

8.1. Prevalencia y Carga Económica

La osteoartritis es una de las afecciones crónicas más prevalentes en todo el mundo y afecta a millones de personas de diferentes grupos de edad. La carga económica de la osteoartritis es significativa, con costos directos asociados con los servicios de atención médica, medicamentos e intervenciones quirúrgicas, así como costos indirectos relacionados con la pérdida de productividad, la discapacidad y la reducción de la calidad de vida.

8.2. Envejecimiento de la población

A medida que la población mundial continúa envejeciendo, se espera que aumente la prevalencia de la osteoartritis, lo que ejercerá una presión aún mayor sobre los sistemas de atención médica y la sociedad en general. La detección temprana, las opciones de tratamiento eficaces y las estrategias de prevención son cruciales para mitigar el impacto de la osteoartritis en las personas y los sistemas de atención médica.

8.3. Disparidades en el acceso a la atención

El acceso a la atención para las personas con osteoartritis puede variar según factores como la ubicación geográfica, el nivel socioeconómico y la cobertura del seguro. Las disparidades en el acceso a la atención pueden dar como resultado un diagnóstico tardío, un tratamiento inadecuado y peores resultados para las personas afectadas por la enfermedad. Los esfuerzos para abordar estas disparidades y mejorar el acceso a una atención de calidad para todas las personas con osteoartritis son esenciales.

8.4. Salud Pública y Estrategias de Prevención

Las iniciativas de salud pública centradas en crear conciencia sobre la osteoartritis y promover estrategias de prevención, como mantener un peso saludable, realizar actividad física regular y practicar una mecánica corporal adecuada, pueden ayudar a reducir la prevalencia general y el impacto de la enfermedad. Estos esfuerzos, en combinación con la detección temprana y el tratamiento adecuado, pueden ayudar a mitigar la carga de la osteoartritis en la sociedad y los sistemas de salud.

8.5. Desafíos de la fuerza laboral y los cuidadores

El impacto de la osteoartritis se extiende más allá de las personas afectadas por la enfermedad, ya que también puede suponer una carga importante para sus cuidadores y el personal. Las personas con osteoartritis pueden necesitar asistencia con las actividades diarias o apoyo para controlar sus síntomas, lo que genera una mayor demanda de cuidadores profesionales y una tensión potencial para los familiares que brindan atención. Además, la osteoartritis puede contribuir a reducir la productividad y aumentar el ausentismo en el lugar de trabajo, ya que las personas pueden tener dificultades para realizar sus tareas laborales debido al dolor, la rigidez o la movilidad limitada.

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